
Foto: Octavio Muñoz
Fuente: V Salon Atenas – noviembre de 1979
Gestor: Atenas Publicidad
Año: 1979
Comentarios: Folleto 40 paginas
El espacio se rasga de diversas formas. Invadir su silencio a punta de colores, sean estos esparcidos con la yema de los dedos, al ritmo de la embriaguez que convierte, sea a ritmos de tonos óleo pastel, pastel, acrílico o en una obertura solidificada al óleo, en un formato de 2.20 X 1.20 es asistir al encantamiento de la realidad, es asistir a la puesta del ojo interior que mira sin artificios, sin ponerse al servicio de eslogan establecidos que usufructúan. Después de Andrés de Santamaría (en pintura colombiana), Raúl Restrepo se yergue en punta de color que informa sin artificios el trópico y sus consecuencias, sean estas un abrirse desaforado a las voces de la cultura universal, sean éstas un internarse en las selvas de fiebre de Latinoamérica. Sin el instinto y la técnica alertas, el cuadro es inexacto. El instinto y la técnica dominados, reposan el ánimo, sin esto solo logramos de nosotros conejos aptos para la caza.
Raúl Restrepo no es un hombre de sueños postizos, de propuestas fantasmagóricas de doble y útil laberinto de despojo. Raúl Restrepo es un hombre de la realidad en sus ilimitadas formas. El sueño postizo es la hamaca en que la historia (con sus vericuetos de componendas múltiples) mete a sus libertadores, Raúl Restrepo de una se instala en el catre de la realidad en conflicto. Como quien dice: quien esté alerta, que vea, los otros que se extiendan en el vómito que los usufructúa.
Un florero enrostra el paisaje montañoso de postal «libre» iluminada de nuestra república. Una nave hacedora surge en colores vivos de los dedos del artista Raúl Restrepo.
Omar Castillo, abril 6/7 de 1989.
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